Desconozco si Stieg Larsson se inspiró en las obras de su compatriota Henning Mankell, verdadero especialista en este tipo de narraciones encuadradas en el género de la "novela negra". Lo cierto es que Mankell creó un personaje central para sus novelas, el inspector Wallander. Larsson parece copiarle y hace lo mismo con las figuras de Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander, piezas clave en las tramas de sus relatos.

De lo que estoy seguro es de que hubiese sido un formidable competidor de Mankell en este terreno de la literatura de intriga, dado el éxito cosechado por sus tres primeras y únicas historias. La fatalidad ha querido que no pudiese disfrutar esas mieles, ya que un repentino ataque al corazón acabó con su vida a los 50 años. Los tres libros que nos dejó forman parte de un total de 7 que pensaba completar. A su muerte estos libros no estaban editados. Fue después de ocurrida cuando salieron a la luz, alcanzado una gran aceptación en todos los países en que se han publicado.

Stieg Larsson nació en Skelleftehamn, pequeña localidad de 3.058 habitantes, perteneciente al municipio de Skelleftea, situado al Noreste de Suecia. La actividad industrial más importante en la zona es la minería. En este municipio tiene su sede la empresa Boliden, responsable del desastre de Aznalcollar, (Huelva), e 1998.

La profesión de Larsson fue la de periodista. Su actividad principal era la del periodismo de investigación. No es extraño que el personaje de Mikael Blomkvist tenga esa misma profesión en la ficción. Hombre comprometido políticamente, luchó desde su puesto contra el racismo y las ideas ultra derechistas de su país, llegando a publicar trabajos periodísticos sobre la relación  de estos grupos con le nacismo, el poder político y el poder económico. Militó en la Liga Comunista de los Trabajadores. Su muerte se produjo en Estokolmo en el año 2004.

Su afición creativa la había mantenido en un absoluto secreto. Utilizaba las horas nocturnas para escribir sus novelas, lo que no deja de ser un signo de originalidad. Es posible que este hecho tuviese que ver con que no se hubiesen publicado en vida del autor. Como antes se comenta, dejó manuscritas tres, de largos títulos, Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La Reina en el palacio de las corrientes de aire. Las dos primeras están ya publicadas en España.

Desde su infancia el autor fue muy aficionado a este tipo de relatos. Dotado de unas cualidades excepcionales para la narrativa, no le es difícil tejer la maraña de situaciones que presentan sus obras. La crítica especializada dice que su forma de contar "engancha" lo que facilita la lectura de las historias que cuenta. En ellas hay asesinatos misteriosos, desapariciones, gente que investiga, gente que no quiere que se investigue, dinero, poder, corrupción, sexo, enigmas, historias del pasado, política, vidas destruidas, ….. , elementos todos ellos comunes en este tipo de literatura. Mezclados con maestría embaucan al lector, que además acoge de buen grado a los personajes de la trama, todos bastante esquemáticos y que responden en buena medida al eficaz sistema de contrapesos entre "buenos y malos". 

Pienso que estamos ante una novela bien escrita y estructurada, que se lee con facilidad; que hace pasar un buen rato leyendo la historia que describe. Ocurre con este tipo de novelas que el interés que suscitan no va más allá del desarrollo de la trama planteada. Esto ayuda a que sea bien acogida por todo tipo de lectores, por aquellos que buscan un poco de evasión a lecturas más transcendentes y también por los que en la lectura únicamente quieren pasar un buen rato, sin mayores complicaciones ni problemas.

Aprestémonos a seguir las peripecias de Mikael Blomkvist, periodista de investigación y alma de la revista Millennium dedicada a sacar a la luz los trapos sucios de la política y las finanzas. De su singular colaboradora, Lisbeth Salander, investigadora privada un tanto singular, de cuerpo anoréxico, inadaptada socialmente, cubierta de tatuajes y piercings, pero dotada de unas extraordinarias cualidades para la informática y la planificación.

Stieg Larsson era un hombre excepcional, pero poco previsor. En estos momentos hay abierto un proceso sobre quienes son los beneficiarios de su herencia y derechos de autor. En este proceso están involucrados desde sus familiares hasta el Estado Sueco, pasando, claro está, por La Liga Comunista de los Trabajadores.