Es la obra póstuma de Irène Némirovsky. Su vida fue en si misma, una novela, una novela trágica. Nace en Kiev en 1903, en el seno de una familia de origen judío, poseedora de una gran fortuna. En 1919 se establecen en París, huyendo de la revolución bolchevique de 1917. Irène, hija única, recibe una educación exquisita, si bien su infancia fue solitaria e infeliz. En ello tuvo mucho que ver la mala relación con su madre. En 1929 obtiene la licenciatura de Letras en la Sorbona. Escribe su primera novela, "David Golder" que es el inicio de una brillante carrera literaria. Ayudaba a ello su facilidad para los idiomas. Además del francés y ruso, hablaba con fluidez polaco, inglés, vasco, finlandés y entendía el "yidis". En 1926 se casa con Michel Epstein, ingeniero en física y electricidad por la Universidad de San Petersburgo, que trabaja como apoderado en la Banque des Pays du Nord. Es como ella un exiliado ruso. Tendrán dos hijas, Denise que nace en 1929 y Elisabeth que vendrá al mundo en 1937.

Pese a su admiración por Francia y sus éxitos literarios, Irène no conseguirá la nacionalización. Las dificultades para ello se enmarcan dentro del antisemitismo presente en la sociedad de su tiempo,  que presenta a los judíos como invasores dañinos, mercachifles, belicosos, sedientos de poder, promotores de guerras y a un tiempo burgueses y revolucionarios. En 1939 y posiblemente para librarse de estos estigmas, se convierte al cristianismo junto con sus hijas.

La guerra obliga a Irène y Michel a separarse de sus dos hijas. Las niñas son trasladadas a Saône-et-Loire, pueblo del que era oriunda la niñera de ambas, Cécile Michaud. Ésta confía a las pequeñas a su madre Mitain. Tanto Irène como Michel harán continuas visitas a sus hijas, hasta que se establece la linea de demarcación en junio de 1940. 

La ocupación alemana conlleva para el matrimonio el verse sometidos a las leyes que se establecen para los judíos. Ellos además de serlo, son extranjeros, ya que tampoco Michel tiene la nacionalidad francesa. El que las hijas hayan nacido en Francia no les otorga  a ellas privilegio alguno y de hecho tienen que llevar la estrella de David cosida en la ropa.

Pese a estas circunstancia desde 1940 hasta 1942, Éditions Albin Michel y el director del periódico antisemita "Gringoire" aceptan publicar sus novelas cortas bajo seudónimos: Pierre Nérey y Charles Blancat.

En esos años 41/42 escribe "la vida de Chejov" y "Las moscas del otoño", dos novelas que no se publicarán hasta 1957. Es en ese tiempo cuando emprende el ambicioso trabajo de redactar "Suite francesa", a la que no tendrá tiempo de poner la palabra "fin". Soñaba con una novela de 1000 páginas. Al final solo pudo escribir unas 400. La obra comprende dos libros. El primero, "Tempestad en junio", se compone de una serie de relatos sobre el debacle. El segundo, "Dolce", fue escrito en forma de novela.

Irène Némirovsky no se hace ninguna ilusión sobre la actitud de la masa inerte de los franceses respecto a la derrota y el colaboracionismo, ni sobre su propio destino. Relata el miedo, la cobardía, la humillación. Raro son los medios literarios y editoriales que no han optado por colaborar con el invasor. En este contexto redacta un testamento a favor  de la tutora de sus hijas, a fin de que ésta pueda cuidar de ellas cuando su madre y su padre hayan desaparecido. Pese a lo prolijo y extenso del mencionado documento, no hay en él una sola palabra de rebeldía contra la situación en la que viven. El 13 de Junio de ese año, 1942 es detenida, deportada a Auschwitz y recluida en el campo de exterminio de Bikenau. En Agosto de ese año es asesinada.

Su marido no se resigna a perderla. No comprende que el arresto significa la muerte. Llega a escribir al mariscal Pétain, señalando que, dado el delicado estado de salud de su esposa él se ofrece para ocupar su lugar en el campo de trabajo. La respuesta es su arresto y su deportación, también a Auschwitz, donde en noviembre de 1942 es ejecutado al llegar.

Las dos hijas del matrimonio fueron perseguidas sin desmayo por los gendarmes franceses. De hecho la maestra de Denise logró esconderla en clase cuando fueron por ella. La tutora de ambas tendrá la presencia de ánimo de descoser la estrella judía de la ropa de Denise y ayudar a las dos chiquillas a cruzar Francia clandestinamente. Pasaron varios meses ocultas, primero en un convento y después en sótanos de la región de Burdeos. Llegaron a pedir la ayuda de su abuela materna, que vivía cómodamente en Niza. Ella, que se había llevado muy mal con su hija Irène, se negó a abrirles la puerta y les recomendó ir a un orfanato. Todo un ejemplo.

Durante toda la huida llevaron consigo una maleta que contenía fotos, documentos familiares y un manuscrito, el último redactado por la autora. En letra minúscula y apretada para ahorrar tinta y papel. Es la novela que vamos a leer. Un relato implacable de la Francia abúlica, vencida y ocupada.

La persecución a la que fueron sometidas le obligo a trasladarse de forma continua de un lugar a otro llevando consigo la mencionada maleta. Terminada la contienda y ya libres, tuvieron que pasar muchos años para que Denise, que se sentía orgullosa de haber salvado el manuscrito, junto con su hermana Elisabeth, convertida en directora literaria, con el nombre de Elisabeth Gille, tomara la decisión de confiar la última obra de su madre al Institut Mémoire de l´Édition Contemporaine, para  protegerlo de forma definitiva.

Antes de separarse del manuscrito lo oceanografía. Fue una tarea larga y penosa. Tuvo que utilizar una gruesa lupa para lograr descifrar la diminuta y apretada escritura de su madre.

La obra que nos ocupa es violenta, es un reflejo lucido y sobrecogedor. Un retrato extraordinario de Francia y los franceses en aquella encrucijada. Rutas de éxodo; carreteras, caminos y pueblos invadidos por hombres, mujeres y niños agotados; vehículos con todo tipo de pertenencias, la mayoría de ellas estorbos en aquella situación. Es un relato de la descomposición de una sociedad. Solo una pareja modesta, cuyo hijo ha resultado herido en los primeros combates, conserva la dignidad y en aquel inmenso caos de convoyes militares que llevan heridos a los hospitales, intentarán en vano encontrar su pista.

Sinceramente me parece que la vida de la autora ya es por sí digna de una gran biografía. La novela se publicó en el año 2004, causando una gran conmoción. En ese año le conceden el premio "Renaudot".  Para su hija la concesión del premio fue como si la sociedad pidiera perdón a su madre por haberla olvidado.

La novela ha tenido una gran acogida en Francia y en toda Europa, habiendo sido traducida a dieciocho lenguas.