La novela del premio Nobel Orhan Pamuk trata de la vida de los artistas ilustradores durante el esplendor del Imperio Turco. Estamos en el siglo XVI. Un maestro ilustrador recibe el encargo de inmortalizar la figura del Sultán en un lienzo, pero la ley islámica lo prohibe. Se deberá trabajar en secreto y eso harán, junto con el maestro, otros cuatro artistas, elaborando un libro de imágenes nunca pintadas. Todo transcurre más o menos placidamente hasta que uno de ellos desaparece. A partir de este hecho comienza la narración en la que, en paralelo a la publicación del libro solicitado por el Sultán, se desarrollan otros acontecimientos. El regreso a Estambul de Negro, sus amores con la bella Sekure, los problemas de ésta con la familia de su desaparecido marido, las ambiciones de los distintos ilustradores por alcanzar las más altas cotas de fama y poder. Al tiempo nos relata como era aquel Estambul, la vida cotidiana, la condición de la mujer en aquella sociedad y las tretas de éstas para no verse totalmente relegadas.

Es una novela que dice mucho de la forma de vida en aquel tiempo y da pistas del porque un imperio de semejante magnitud se atascó en su evolución. Como mientras en Occidente se desarrollaban acontecimientos como el Renacimiento que hacían evolucionar la sociedad en su conjunto, en Oriente la rigidez impuesta por las leyes coránicas impedían dicha evolución y, lentamente, llevaban al Imperio a su quiebra final, aunque tardase todavía unos cuatro siglos en producirse.

La forma de narrar los hechos es muy singular. Cada personaje expone su visión en primera persona y en capítulos que, siendo independientes, mantienen la comunión entre ellos y el hilo novelesco de la historia.